sábado, 12 de abril de 2014

Noches putas

El marido se desnuda.  Se deshace de su ropa apresuradamente y la tira a una esquina de cualquier manera.  La puta también lo hace, pero despacio.  Se quita los pequeños trapos con los que se cubre y los dobla metódicamente sobre la silla.  Todo es un trámite.  El marido se abalanza sobre ella y la penetra.  No le hacen falta muchas atenciones para estar listo.  La puta se alegra, así acabará antes.

            La puta le entrega su amor, como cada noche.  El marido goza durante unos minutos y luego eyacula.

            La esposa llora.  Lo hace porque es una cornuda y porque sus ahorros van a parar al bolso de cualquier fresca.  Llora porque se siente sola, pero cuando el marido llegue a casa sonreirá y hará como si nada hubiera sucedido.  La esposa miente porque así no se siente sola.

            Tras varios minutos en los que intenta recuperar el aliento, el marido paga y se marcha.  No dice adiós.

            La esposa llora por su marido ausente, pero al final de la noche, es la puta la que se va sola a casa.

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