lunes, 16 de octubre de 2017

¿Es Wonder Woman una película feminista?


Gal Gadot, como Wonder Woman en el film. Imagen sacada de http://cinemania.elmundo.es

Son muchos los que discuten sobre si el nuevo filme del universo cinematográfico de DC Cómics, protagonizado por Gal Gadot y dirigido por Patty Jenkins, es o no una película feminista.  Tanto su directora, como varias de sus actrices y actores se han pronunciado al respecto, con ideas que chocan entre sí.  Esto es lo que yo pienso.
             Para empezar, es la primera película en solitario de una superheroína desde la lejana “Elektra” en 2005, que fue un completo fracaso tanto en crítica como en taquilla.  Me parece algo completamente disparatado, teniendo en cuenta el extenso mundo cinematográfico que está desarrollando Marvel de manos del gigante Disney: ¿Cómo es que no se han preparado aún cintas en solitario para las tantas y tantas superheroínas que viven en las páginas de sus cómics?  Hemos visto películas de Thor, Capitán América, Iron-Man, dos sagas distintas de Spider-man… y en todas ellas la mujer el único papel que desempeña es el de damisela en apuros (con ciertos avances, eso sí, en su participación en el desarrollo de la historia, pero aún lejos de un protagonismo íntegro).  No existen superheroínas fuera de un contexto de equipo, compuesto en su mayoría por hombres –véanse Los Vengadores (Viuda Negra y Bruja Escarlata) o los X-Men (Jean Grey, Mística, entre otras).
            Wonder Woman rompe así con esta línea y se convierte en la primera superheroína en un mundo de testosterona y músculos exagerados.  Diana Prince, amazona y princesa de Themiscira, recoge su espada, su escudo y su Lazo de la Verdad con el propósito de detener ni más ni menos que la Primera Guerra Mundial. 
            Los primeros minutos de cinta prometen mucho.  Un elenco formado íntegramente de actrices nos presenta la paradisíaca isla de Themiscira, lugar donde no habitan hombres y del que partirá nuestra heroína.  Ello supondrá, en el futuro, que cuando Diana se meta de lleno en un Londres de principios del siglo XX, no entienda por qué la mujer se encuentra relegada en todos los aspectos de la sociedad, llegando a ser presentada como una simple secretaria para no llamar demasiado la atención.
            Hasta este punto, todo bien.  En todo momento la directora utiliza a la protagonista como una ventana externa al machismo de la época, haciendo partícipe al espectador de ciertas injusticias a las que las mujeres debían hacer frente: tipo de ropa que debían llevar, trabajos que realizaban, etc.  También se toma la libertad de hacer varios chistes de corte feminista, que probablemente las haga reír más a ellas que a ellos.
            Sin embargo, prácticamente toda la historia gira en torno a un hombre, el capitán Steve Trevor  (Chris Pine),  que aterriza sin querer en el mundo de las amazonas y fuerza a la protagonista a iniciar su aventura.  Desde entonces, las mujeres desaparecerán de la pantalla y serán reemplazadas por un grupo de soldados elegidos por el coprotagonista masculino, que los acompañarán en su aventura, y la aparición fugaz de Elena Anaya (como la química alemana Maru) y Lucy Davis (como Etta, la secretaria de Steve Trevor).  El resto del elenco, serán hombres.
            La crítica a esta sociedad injusta siempre estará ahí, en menor o mayor medida.  Las miradas de asombro de todos los soldados cuando es una mujer la que detiene una batalla con tan sólo una espada y un escudo, dicen mucho más que las palabras.  La inocencia de Diana también deja en evidencia muchas de estas críticas, al no entender por qué una mujer no puede entrar en según qué sitios, ni decir lo que piensa o actuar de tal manera.
            Sin embargo, personalmente me quedó un regustillo amargo al ver que toda la historia avanzaba siempre gracias al coprotagonista masculino.  A pesar de ser capaz Diana de tomar sus propias decisiones, siempre está ahí Steve para decirle qué está bien y qué está mal.  En el cómic original, allá por los años ’40, era algo muy rompedor que un personaje masculino se enamorase de un personaje femenino mucho más poderoso que él.  En muchas ocasiones, éste se veía puesto en peligro o secuestrado, siendo la superheroína la encargada de rescatarlo (lo que viene siendo lo normal en una historia de superhéroes pero con los papeles invertidos).  No obstante, en la película, el soldado interpretado por Chris Pine es bastante dependiente, llegando a ser el que salve a la protagonista en más de una ocasión.
            Mi conclusión es que podría haber sido una película mucho más valiente, mucho más rompedora y mucho más feminista, pero seguimos poniéndonos la zancadilla en pos de las ventas en taquilla.  Al final, se sigue pensando que el cine de superhéroes es mayoritariamente para el público masculino y parece darnos miedo que si una mujer nos salva el trasero, perdamos la hombría en el camino.
            Wonder Woman no es una película feminista, pero sí muy necesaria en un mundo donde el papel de la mujer sigue muy relegado.  Debemos seguir luchando para que más cintas como esta, que muestran a mujeres fuertes, independientes y que luchan por lo que creen, sigan generando tantísimas ganancias en taquilla (más de 600 millones de dólares en todo el mundo). 

            Espero que estas cifras sean una señal de que algo está cambiando y Wonder Woman no caiga en el olvido como Catwoman en 2004 o Elektra en 2005.  Y sobre todo, espero que no tengamos que esperar otros doce años para ver a una mujer protagonizando en solitario una película de superhéroes.