lunes, 24 de diciembre de 2012

Teoría de los amores imposibles

Imagen de Perunamuumi en Deviantart.
No tenéis ni idea de cuán peligroso puede ser un amor imposible. Hay que tratarlos con cuidado y no jugar con ellos, pues son tan atractivos como destructores. Te capturan porque piensas que los puedes controlar. Crees que el mismo hecho de que sea imposible te protege de cualquier daño. Craso error.

            Los amores imposibles son el paradigma del romanticismo. Un amor que nunca va a ser consumado. Un amor que está destinado a fracasar desde el mismo momento en el que surge. Un amor que se quiebra y se transforma en necesidad cuando te das cuenta de que existe un obstáculo insalvable.

            Comprendes que no puede funcionar, pero quieres seguir intentándolo. En lo más hondo de tu corazón, deseas que no funcione. Quieres ser un mártir del amor, sentirte herido, porque eso ocupa el vacío que el amor no puede llenar. Si intentas deshacerte de él, te hiere. El amor imposible penetra, y cuando está dentro, despliega sus espinas para que no lo puedas sacar.

            Los amores imposibles luchan contra la irrevocable verdad de su existencia. El destino los persigue porque nunca tendrían que haber existido. Y los encuentra. Y una vez los ha acorralado, los machaca. Pero el amor imposible queda ahí, destruido, hecho añicos y clavado en lo más profundo de tu ser.

Es lo que tiene el destino, que no es muy cuidadoso y no se molesta en recoger los pedazos.