El
marido se desnuda. Se deshace de su ropa
apresuradamente y la tira a una esquina de cualquier manera. La puta también lo hace, pero despacio. Se quita los pequeños trapos con los que se cubre
y los dobla metódicamente sobre la silla.
Todo es un trámite. El marido se abalanza
sobre ella y la penetra. No le hacen
falta muchas atenciones para estar listo.
La puta se alegra, así acabará antes.
La puta le entrega su amor, como cada noche. El marido goza durante unos minutos
y luego eyacula.
La esposa llora. Lo hace porque es una cornuda y porque sus
ahorros van a parar al bolso de cualquier fresca. Llora porque se siente sola, pero cuando el
marido llegue a casa sonreirá y hará como si nada hubiera sucedido. La esposa miente porque así no se siente
sola.
Tras varios minutos en los que
intenta recuperar el aliento, el marido paga y se marcha. No dice adiós.
La esposa llora por su marido
ausente, pero al final de la noche, es la puta la que se va sola a casa.